CURSO: INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS

PROFESOR: MARIO ELKIN RAMÍREZ

ESTUDIANTE: Haner Montoya

FECHA DE LA CLASE: 31 DE MARZO DE 2016

El profesor comienza la clase sobre la conferencia XIV de Freud: “el cumplimiento del deseo”, en la cual  se reflejan algunas dificultades que Freud resuelve entre 1920 y 1923  cuando introduce algunos conceptos  que le faltaban para dar una cuenta acabada sobre el tema.

El profesor Mario Elkin Ramírez reitera la importancia de la  claridad de los sueños infantiles para comprender que el sueño es la realización de un deseo. Da algunos ejemplos sobre el tema y habla sobre la diferencia entre los sueños de los niños y los adultos, ya que en los adultos la realización de los sueños no es directa sino disfrazada y por eso Freud dice que los sueños son deseos reprimidos en el adulto, mientras que en los niños no.  En el adulto, es el mismo quien reprime los deseos porque son inconciliables con el conjunto de emociones que son aceptables a nivel cultural y social,  dando como ejemplo los temas  sexuales, que no se pueden manifestar de manera directa de acuerdo a las convenciones sociales y que nos obligan a seguir ciertos pasos para expresarlos.

Los deseos agresivos también se reprimen, ya que tampoco son aceptables ante la sociedad. También hay deseos ambiciosos, que pueden ser mal vistos y pueden ser rechazados.  La sociedad se construye a partir de las pulsiones reprimidas, que cada quien reprime de manera individual para poder vivir de forma colectiva.

El profesor Ramírez reitera que cuando se habla de la palabra reprimir no quiere decir anular, aniquilar o desaparecer, quiere decir, que es relegado al inconsciente y lo inconsciente tiende a retornar, precisamente en los sueños, pero cuando se reprime con tanta dificultad esos deseos, no van a ser aceptados tal cual en la consciencia de nuevo y es por eso que el sueño realizar la labor de deformación, que se llama trabajo del sueño y consiste en la aplicación al material de la condensación, el desplazamiento, la figurabilidad y  el simbolismo, y de esa manera sobornan y burlan la censura y por eso aparecen los deseos reprimidos en el sueño de manera deformada y se requiere un trabajo de interpretación para deshacer la deformación onírica, las condensaciones, el desplazamiento, la figurabilidad, el simbolismo  y poder captar cuáles eran las ideas originales que fueron reprimidas y delegadas al inconsciente.

Freud tiene dificultades cuando dice que la humanidad tiene una manera instintiva de defenderse de las novedades intelectuales, y como él esta planteando una novedad intelectual, entonces no va a ser tan fácil que las personas entiendan el concepto, ya que hay mucha resistencia en la sociedad para aceptar lo nuevo, las personas se aferran a lo tradicional porque les parece que el cambio o  lo nuevo los enfrenta caminos desconocidos que dan miedo, ignorando así lo novedoso y de alguna manera, demostrando la pasión por el desconocimiento.

El profesor da un ejemplo de resistencia a lo nuevo con un planteamiento de Freud. Una de sus pacientes, «la bella carnicera» compara uno de sus sueños con la teoría de sobre la interpretación de los mismos, exponiendo su punto de vista y afirmando que  no todos los sueños realizan deseos. Según la experiencia vivida en su sueño y el análisis detallado de Freud frente a la relación que hay entre un objeto que se desea, pero que a la vez se priva de él y de esa manera se concluye en que uno siempre desea lo que no se tiene, porque si se tiene todo ya no existe el deseo porque para desear es necesario que algo falte.

Por eso la felicidad es relativa y todos no deseamos los mismo y las realidades son distintas, el profesor da algunos ejemplos sobre el tema en los cuales se ilustra que los deseos de las personas varían según sus realidades. También da algunos ejemplos sobre el valor que se le da a las cosas según la dificultad que se haya tenido para conseguir el objeto deseado y los miedos que se pueden generar, también sobre la motivación que genera lo que no se tiene y por ende lo que se desea conseguir y sobre lo que la sociedad genera para hacernos desear, poniendo como referente temas tecnológicos y el capitalismo, ya que cuando se tiene todo no hay por qué luchar ni que desear.  Nos da su apreciación también sobre los objetos del deseo mediante un ejemplo en el que se manifiesta que el ojo no es la mirada, aunque veamos por él.  Una cámara es un ojo artificial, o podemos poner mirada en algunas cosas.  Seguramente nuestros padres o abuelos, tienen en la casa un cuadro del «Corazón de Jesús».  Resulta que en el Renacimiento los pintores Leonardo da Vinci entre otros, habían encontrado un truco y era pintar en la pupila del ojo del cuadro de tal manera que el espectador tuviese la sensación de que el personaje pintado seguía con la mirada  a la persona que veía el cuadro, y entonces «el corazón de Jesús» además por el mito de que Dios está en todas partes y te ve, se tenía la sensación paranoica cuando usted veía de que si se iba de un lugar a otro el cuadro lo miraba, ahí no hay ojo, pero estamos suponiendo en el ojo pintado una mirada, pero la mirada no es el ojo, por ejemplo la cámara nos mira, nosotros miramos a los otros supuestamente en la cámara.

Freud desarma el sueño de «la bella carnincera» diciendo que finalmente si hay un cumplimiento de deseo. Ella creía que el deseo era el de dar una cena con el salmón ahumado que le gustaba a la amiga, pero cuando ella le cuenta esa relación extraña que tiene ella misma con el caviar y que su amiga tiene con el salmón, Freud dice: “pero en el fondo usted no deseaba dar esa cena, porque si usted daba esa cena, su amiga flaca podía engorda y podía convertirse en el objeto de deseo del marido”.   Entonces es el deseo de no realizar el deseo de la amiga; es un deseo muy histérico.  Porque generalmente  se trata en la histeria de engancharse con lo que desea el otro.  La gran pregunta es en la histeria ¿Qué desea el otro de mí? ¿Qué lugar tengo en el otro? ¿Usted qué piensa de mí? ¿Usted cómo me ve? ¿Me ve bien, me ve  mal?  Por eso vivimos como dice la gente “empeliculados”.  Todo el mundo vive en una especie de película tratando de interpretar los gestos del otro para saber cómo me sitúo frente a sus deseos, es nuestra forma de delirar.

Entonces finalmente la objeción de que ese sueño no realizaba un deseo Freud lo descifra demostrando que Sí se realiza un deseo. Freud acá tiene algunas explicaciones de por qué los sueños no aparecen como realizaciones deseos: puede ser que el trabajo del sueño no logre un cumplimiento completo porque alguien se despertó, o porque hay un afecto penoso en el sueño que te hace despertar antes de que el deseo se realice, o puede ser que como en la historia de los 3 deseos, se trate de deseos distintos que se malogran.

Freud entonces encuentra que simplemente en ese sueño hay una deformación para esconder el deseo de que la amiga no se engorde, para que no sea deseable frente a su marido. Pero aquí hay un problema grande que es el que se señala. En otro momento, cuando Freud en 1923 se da cuenta que no es suficiente la tópica que tiene del inconsciente, el preconsciente y la consciencia  para pensar el funcionamiento del psiquismo, introduce 3 instancias nuevas: el yo, el ello y el superyó. El yo tiene una parte consciente, una parte preconsciente y una parte inconsciente, pero el superyó y el ello son completamente inconscientes, es decir, la articulan las 2 tópicas.  Todos tenemos un superyó, un ello y un yo, y están en contradicción.  Entonces muchas veces lo que desea el yo es contrario a lo que desea el superyó, por eso somos personas tan complejas, tan difíciles de entender. Por ejemplo desearíamos que se muriera “tal” persona, porque se interpuso a la satisfacción de un deseo inmediato.  Pero después nos sentimos muy culpables de haber tenido ese pensamiento y nos castigamos bajo la forma de la angustia.

Freud aquí dice que hay unas misteriosas tendencias masoquistas del yo, que hacen por ejemplo que tengamos sueños de castigo, que son las pesadillas, los sueños de angustia.  Pero que si realizan el deseo de castigar. Dentro de los sueños de angustia hay uno muy particular, que es el que hace despertar, y es el que hace fracasar la labor de los sueños. Esto es muy interesante, porque la desfiguración onírica no es suficiente para proteger el estado del dormir y se tiene que abandonar este estado,

Freud pone un ejemplo para esto, en el que un padre que está velando a su hijo que murió de una enfermedad, está cuidando el féretro pero lleva muchas horas despierto y está quedándose dormido.  Así que decide tomar el consejo de un anciano de irse a dormir a una habitación contigua y dejar a éste cuidando de su hijo.  Allí sueña que su hijo se levanta del féretro, atraviesa la habitación y va hacia el lecho del padre y le dice: “padre ¿no ves que estoy ardiendo?”. Inmediatamente él se despierta angustiado, y en efecto ve que de  la habitación donde está el cadáver se ve un resplandor y cuando va se da cuenta de que el anciano se había quedado dormido y un velón cayó sobre el féretro incendiando la mortaja.

¿Qué deseo realiza el padre allí? En un primer momento, el deseo de ver de nuevo vivo a su hijo, el deseo de querer dormir un poco más (que es suprimido por la angustia que lo despierta), también el deseo de que su hijo descanse, de que no sufra más. Nos despertamos para huir de la angustia y recuperar el placer de saber que era un sueño, de volver al principio del placer.

En el resto de la conferencia Freud retoma algunos ejemplos que ya hemos trabajado y finalmente, a partir de esos ejemplos el termina demostrando una vez más que el sueño es la realización de un deseo inconsciente reprimido, que es elaborado y puesto en la consciencia.

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