Relatoría  de la clase del viernes 24 de mayo de 2013

Profesor: Mario Elkin Ramírez

Relator: Julián Quintero Velásquez

Se da inicio con la lectura de la relatoría de la clase anterior y se continúa con la exposición de un texto escrito por S. Freud en 1921 titulado «Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad».

En este texto, Freud comienza aclarando que los celos, como otros estados afectivos, son considerados normales. Por lo cual, si aparentemente están fuera de la conducta de un sujeto, es deducible que han sucumbido a la represión y cumplen un papel mayor en su vida anímica inconsciente. Él clasifica los celos en 3 niveles o estratos que son:

  • De competencia o normales.
  • Por proyección.
  • Delirantes.

Los celos de competencia están ligados al duelo, el dolor por ese objeto de amor que se cree perdido. Hay pues una hostilidad hacia los rivales que han sido preferidos y, además, se culpa al yo propio por la pérdida de ese objeto de amor.

Los celos por proyección son la consecuencia de una proyección, hacia el objeto de amor, de los propios deseos reprimidos de infidelidad como un mecanismo inconsciente para hallar alivio y una absolución de su consciencia moral.

Finalmente, los celos delirantes provienen del anhelo de una infidelidad reprimida cuyo objeto de fantasía pertenece al mismo sexo. Este estrato corresponde a una homosexualidad fermentada y plantea Freud que estos celos delirantes incluso pueden encontrarse en los otros 2 estratos.

A continuación se procede con el abordaje del diálogo platónico titulado El Banquete, en el segundo discurso, el de Pausanias, proponiendo acuñar esto con lo planteado por Freud en el texto anterior.

Pausanias desarrolla un discurso donde ya no se habla del amor por los dioses sino de un amor muy humano, del amor tal y como aparecía entre los griegos. En este sentido es un discurso sociológico. La reflexión habla de su propia tendencia homosexual, de un amor pedagógico entre el estudiante imberbe y su maestro. Se nota un cierto desprecio por la mujer cuando habla de la Afrodita Pandemos calificándola de rara, popular.

El amor homosexual puede entenderse en cuanto el yo de cada sujeto se constituye de una manera paranoica; hay una fascinación por otro en tanto imagen que anticipa la propia unidad. Es un amor por lo mismo: homo – igual. Incluso puede ser una persona del sexo contrario pero como la base de ese amor es narcisista, es un amor a lo mismo, es decir: un hombre puede amar de manera homosexual cuando está buscando en ella lo mismo que él. Cuando sale lo hetero, lo diferente, lo incomprensible de la mujer el hombre no la ama, la odia. Es un poco de lo que Pausanias califica como amor vulgar, que bien puede corresponder a hombres o a mujeres.

Se recomienda una lectura para comprender mejor el estadio del espejo de J. Lacan, muy relacionado con el tema de los celos. Se trata de una comedia del autor latino Plauto titulada «Anfitrión». Lacan la describe como la primera comedia del yo.

Hay una especie de división en la elección. Freud dice que hay hombres que eligen a un objeto sobre el modelo de la madre y entonces a ésta la pueden amar, pero eligen a mujeres sobre el modelo de la puta y es ahí donde ponen el goce. Por lo que son incapaces de amar a una mujer de la cual gozan y son incapaces de gozar de la mujer a la cual aman; hay una parte de la mujer o que no aman o que no desean.

Afrodita Urania                                                                                                                                   Afrodita Pandemos

Alma                                                       Cuerpo

circulos de Euler

Amor                                                               Goce

Se ama el alma, no el cuerpo.                                                                                                                                                                                                                    Sin cuerpo no hay goce.

Desde el discurso de Pausanias esto puede ser acuñado cuando se hace la elección desde la Afrodita Urania —y no desde la Afrodita Pandemos— se eligen entonces jóvenes para amarlos pero en cambio cuando se eligen desde Pandemos se hace para gozar de ellos y aquí es donde él rechaza la pederastia argumentando que los jóvenes se deben elegir para amar (cuando ellos puedan elegir voluntariamente amar) y para realizar con ellos un intercambio donde el joven brinda su amor y el maestro su virtud, su pedagogía.

Pausanias introduce el factor tiempo, que dice él «pone a prueba la mayoría de las cosas», por lo que se debe sacrificar —o posponer— algo del cuerpo para alcanzar el amor. Él, además, se muestra incapaz de elegir al otro en términos de goce, del cuerpo; busca el amor por medio del alma. Cuando se ama al cuerpo no se está enamorado de una cosa estable ya que cuando el cuerpo se marchita desaparece el amor tras violar muchas palabras y promesas.

Esta división puede ser vista desde en Freud de forma edípica: el amor a la madre prohibida, pues se puede amar a todas las mujeres excepto a la madre, a la hermana… marcando una falta. Tiene que ver también cuando la madre es degradada al acostarse con el padre, siendo reducida a un objeto de goce que no puede ser amado.

Pausanias plantea que es vergonzoso amar de manera vulgar, esto es, a los muchachos que se entregan por razones distintas al amor (bien sea prostitución o interés político) e incluso sugiere que esto debería ser prohibido mediante legislación y que en cambio se debería legislar a favor de los amantes que se entregan por la sabiduría, por la virtud.

El amor es un asunto de goce; en el fondo, el otro introduce el goce a partir de su cuerpo. En los celos hay un objeto, pero este objeto tiene un valor; no se quiere la costra del otro.

En este punto se retoma el diálogo en la nomenclatura 185d «y habiendo hecho una pausa Pausanias (…)» donde inicia el discurso de Erixímaco. Aquí se da un cambio en la estructura inicial del diálogo que es importante resaltar ya que a la vez corresponde a una lógica donde los discursos se van tornando hacia un amor más humano, habiendo partido de un amor teológico.

El discurso de Erixímaco está atravesado por la medicina, pero no como la conocemos ahora. Se trata pues de una disciplina incipiente, relacionada con el sentido común y las costumbres de la época. En sus palabras, consiste en conocer aquellas operaciones amorosas que hay en el cuerpo en cuanto a saciedad y vacío y quien sepa distinguir en ellas el amor bello y el vergonzoso será el médico más experto.

Agregándole un elemento complementario al discurso de Pausanias, dice Erixímaco que la naturaleza de los cuerpos posee un doble Eros, pues el estado sano del cuerpo y el estado enfermo son cada uno diferente y desigual, y lo que es desigual desea y ama cosas desiguales. Por lo que hay un amor que reside en lo que está sano y otro en lo que está enfermo y es por esto que es «hermoso y necesario favorecer en los cuerpos mismos a los elementos buenos y sanos de cada cuerpo» y «vergonzoso secundar los elementos malos y enfermos».

La sesión concluye mencionando la historia de Odiseo y Penélope como paradigma de la fidelidad, con la mujer en el lugar de quien debe esperar a su amado. Y es por eso que la Ilíada fue usada desde el inicio de los tiempos como una guía de educación sentimental para las mujeres.

 

Textos de referencia:

Freud, S. Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires/Madrid, 1985. Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad (1922 [1921]) T. XVIII.

Platón, El banquete o del amor. En: http://www.filosofia.org/cla/pla/azc05297.htm

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