Especialización en Psicología Clínica con Orientación Psicoanalítica

Curso: Fundamentos Clínicos del psicoanálisis

Profesor: Mario Elkin Ramírez

Protocolo de clase: 02 /09/2015

Estudiante: Elizabeth Oliveros Lugo

 “«Psique» es una palabra griega que en alemán se traduce «Seele» {Alma}. Según esto,  «tratamiento del alma».  Podría creerse, entonces, que por tal se entiende tratamiento de los fenómenos patológicos de la vida anímica. Pero no es ese el significado de la expresión. «Tratamiento psíquico» quiere decir, más bien, tratamiento desde el alma – ya sea de perturbaciones anímicas o corporales–  con recursos que de manera primaria o inmediata influyen sobre lo anímico del hombre.

Un recurso de esa índole es sobre todo la palabra, y las palabras son, en efecto el instrumento esencial del tratamiento anímico”.

Freud, S. (1890) Tratamiento psíquico (Tratamiento del Alma).

 

Para Freud, el Psicoanálisis, es una práctica de la palabra, la cual se fundamenta en la escucha, no en la observación, ni en la mirada. La lingüística precisa que los seres humanos se  comunican  a través de signos lingüísticos. Esta experiencia de la palabra, tiene su  representación en el lenguaje. El sujeto esta sujetado a los otros, al inconsciente al lenguaje. El sujeto es un sujeto social.

Freud al tratar las  histéricas, introdujo la técnica que denominaría  asociación libre, que consiste en permitir que los pacientes hablaran libremente sobre cualquier tema aun si fueran desagradables o absurdos, y encontró que ellas de esta manera se curaban, a partir de las palabras de las histéricas Freud, establece  la escucha de las palabras, como el fundamento del psicoanálisis.

El método catártico, es una técnica psicoterapéutica, fue descubierta por Joseph Breuer y desarrollada en cooperación de Freud, tenía como principio que el paciente pudiera ser hipnotizable. Tiene como función sacar, purgar los sentimientos a través de la palabra. Fue practicada por Freud, siendo  este método el punto de partida del” Psicoanálisis”. Freud descubre que la palabra  es sin duda, la principal mediadora y que provoca que los sentimientos, de la angustia, se han albergados en cualquier instante. Es así como la palabra da la posibilidad al sujeto de poder aflorar sus  sufrimientos. La catarsis posibilita sacar fuera, no para purgar, sino para alcanzar el equilibrio a través de la eliminación del exceso. Siendo entonces la catarsis un modo de cura mediante la palabra.

La práctica de la palabra, es un encuentro de dos participantes reunidos en presencia: el analizante y el analista el analizante, que es el analizado y el  analista, quien es quien analiza al analizante. El analizante trae el sufrimiento, el analista le autoriza a  expresarse de forma libre de todo aquello que se le viene a la cabeza, sin ser juzgado, sin ser censurado, sin juicios morales, sin pudor. Los dos están reunidos, dedicados a la práctica de la palabra en presencia con el cuerpo, en primer plano. No es un dialogo, es uno solo él que habla, el analizante que habla de todo aquello que le ocasiona su sufrimiento. A nadie se le puede analizar en ausencia. A pesar que son solamente dos personas , aparece un tercero, cuando el analizante habla de sí mismo, de los otros, siendo los otros, aquellos que más  causan sufrimiento ,   marcando  con palabras su cuerpo, habla de su sufrimiento, de su síntoma, que está articulado a la materialidad de la palabra, del inconsciente. Este síntoma es la formación del inconsciente negativo es “no consciente”, que tiene una parte consciente y otra inconsciente. Es una entidad que se le escapa a la conciencia, en la racionalidad del sujeto (inconsciente), el síntoma está enterrado en el inconsciente.

Freud, descubre en el discurso de las histéricas, la estructura del aparato psíquico (inconsciente, preconsciente e inconsciente).En la escucha del discurso, de las palabras, también se escucha aquello que no se dice, los silencios, los lapsus. En esos silencios, escuchó aquel otro discurso relegado, en el Preconsciente e Inconsciente. Freud, plantea, una metáfora tópica  para interpretar la estructura psíquica del sujeto.

El analizante trae a la terapia su sufrimiento, materializado en sus propias palabras, sufrimiento causado por aquellas cosas que le hicieron mal,  aquellas palabras que le dijeron y que no le dijeron, que atraviesan su cuerpo.

Lacan a través del signo lingüístico, expresa que el inconsciente está constituido como un lenguaje. Éste signo lingüístico tiene la posibilidad de ser incorporado a un hecho doloroso, asociado a las palabras que le dijeron al sujeto que le hicieron tanto daño, pero también  le hacen sufrir aquellas cosas , que le son difícil de mencionar.

El analista puntúa el decir del analizante, actúa como un editor quien, a través del dispositivo de la escucha, hace una lectura de lo que el analizante dice y no dice. El analista se autoriza a puntear el texto del paciente, después, de que él mismo ya ha hecho su propio análisis, conoce de las deformaciones del inconsciente, los desplazamientos, las negaciones, conoce el sufrimiento. A partir del conocimiento de su propio inconsciente, el analista puntúa el decir del analizante, esa puntuación que es del orden del sonido y no del orden del sentido. En este punto vemos como mientras el analizante habla libremente, el analista puntúa  su decir, permitiendo así componer el tejido inconsciente, que funciona bajo el principio del placer, en un tejido de palabras. Este discurso de la palabra, le permite al sujeto  reparar su postura  subjetiva. El trabajo del analista es puntear, cuando aparece el inconsciente.

El lenguaje produce efecto de verdad. El sujeto en su decir está siempre buscando la verdad, el  hablar trae consecuencias. Cuando el sujeto encuentra su verdad, el analista no puede situarse en el lugar del dominio, de la autoridad.

La cura analítica plantea una disimetría. El analista no hace juzgamientos, para poder que la verdad pueda emerger. Por la vía del lenguaje el sujeto puede encontrar su propia verdad, verdad que revela la propia perversión, el punto de traición,  de dolor, de  rencor, verdad que revela su propia obscenidad. Por medio del lenguaje se puede decir la verdad, pero esa verdad puede también ser “mentirosa”,  la verdad no se conoce completamente. El psicoanálisis parte de lo que dice el sujeto, y de lo que para él tiene efectos de verdad. El sujeto elige  aquellas palabras que lo marcan, a partir de ellas se constituyen el poder del inconsciente, y es  en la cura analítica,  por medio  de la interpretación, que el sujeto analizante transforma algo de sí mismo.

En la cura analítica, la interpretación también la hace el analizante, pero él no tiene la misma relación con el inconsciente, ya que el analista le hizo su propio camino, que no le autoriza poner su “yo” en juego en la terapia analítica. El analista no dirige la vida del analizante, dirige la cura. Hay una tradición de la palabra como poder curativo.

 

BIBLIOGRAFIA

 

Freud, S. (1890) Tratamiento psíquico (Tratamiento del Alma), en obras Completas, Buenos Aires Amorrroort, vol. 1 1.976

CIBERGRAFIA

http://marioelkin.com/terapia-psicoanalitica

Video. El primer principio del Psicoanálisis

 

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