Curso: «Lo trágico de la adolescencia»

Profesor: Mario Elkin Ramírez

Protocolo de la clase del 7 de julio de 2015

Realizado por:  Jesús Alberto Sepúlveda Vargas

Partiendo de la exposición realizada sobre el problema de la excitación sexual, en donde se nos evidencia el hecho de que la excitación sexual viene acompañada de una tensión del mismo modo sexual que solo puede ser liberada con: a) la culminación del acto sexual como meta última de la libido; b) la descarga de las sustancias genésicas por medio de las alucinaciones oníricas. Además que aclara que la excitación sexual no puede ser atribuida a la descarga de las sustancias genésicas como tampoco a la activación de los órganos sexuales.

Al ser desconocido el origen de la excitación que está directamente relacionado con una tensión de la que tampoco se conoce su naturaleza y su origen, el docente comienza a exponer las postulaciones que Freud hace sobre el aparato psíquico y devela que este está regido por el principio del placer, que se refiere a un empuje a satisfacciones inmediatas, completas y sin ningún obstáculo que es característico en el accionar del infante. A pesar de que para la época de la producción del texto, Freud no había postulado el principio de realidad, el docente se adentra en una explicación del proceso de instauración de este. Así, nos dice que en principio el infante cobijado por el principio de placer en donde priman los procesos primarios posee una subjetividad del yo en donde es uno con el mundo que está a merced de sus deseos y los satisface a su amaño. Adentrándose en las relaciones de objeto, con la madre que es su principal fuente de placer, el niño cae en la frustración por el hecho de que el objeto no siempre está para satisfacerlo, es decir lo va privando del placer y desde este momento se comienza a instaurar el principio de realidad. Pero primero pasa por la etapa del “Yo placer purificado”  en donde el niño toma como suyo todo lo que causa placer y deja para el otro lo que genere displacer, formando una división entre lo bueno y lo malo. Finalmente en el niño se instaura un “Yo realidad” con el cual acepta que tanto en el mismo como en el otro hay fuentes de placer y de displacer. Y es allí donde se forma el principio de realidad que limita el placer, lo posterga y lo limita.

Retomando el tema de la descarga de la tensión sexual, que como ya dijimos se da por medio del acto sexual o por la descarga de sustancias genésicas mediante la alucinación onírica (que tiene  que ser de un acto sexual directo o latente en el sueño y que es ocasionado por una vida continente sea por el principio de realidad o por un conjunto de reglas sociales), se señala una diferencia entre la vida sexual infantil y la vida sexual en la adolescencia; a saber, que en la infancia se da un placer de órgano, es decir el niño encuentra placer con el mero contacto con sus zonas erógenas y por esto no hay posibilidad de una descarga de la tensión, mientras en la adolescencia importa más lo que se fantasea ya que sin esto no se daría la descarga de la tensión.

Volviendo a lo que dice Lacan en su prefacio referido a la obra teatral el Despertar de la primavera: “No pensaran los muchachos en hacer el amor con las muchachas sin el despertar de sus sueños”. Vemos que se hace alusión a esta fantasía y a este soñar adolescente como iniciación del deseo de satisfacción sexual por medio del coito. Queda entonces el plano para una explicación sobre lo que es la fantasía y el deseo, a lo cual nos dice el docente que son las formaciones de la realidad psíquica, realidad que no es la material pero es tan potente como esta y tampoco corresponde interior, además es allí donde se refugia el principio del placer. Con relación a la fantasía, se puede pensar como la puesta en escena del deseo en aras de su satisfacción con objetos imaginados y es una construcción que el Sujeto va haciendo a través del juego con juguetes en la infancia, los deportes y el arte en adolescencia y finalmente la fantasía en la adultez. A partir de esto se denota otra diferencia entre la vida sexual infantil y la adolescencia y es que en esta última se da un anudamiento del psiquismo que fantasea con el cuerpo que tiene nuevas funciones genésicas y se genera una fuente de sufrimiento para el adolescente

De aquí surge la duda de un compañero sobre si esto se puede comparar con el estadio del espejo que se da en la infancia y que es propuesto por  Lacan, a lo cual el profesor comenta sobre unos trabajos de investigación etológicos de psicología comparada, en donde se compara el comportamiento de la cría del chimpancé con la cría humana frente a un espejo, en donde la primera no se reconoce en el espejo mientras la segunda si es capaz de hacerlo y con esto siente placer como también lo siente cuando reconoce a alguien de su entorno en el espejo. Con esto concluye que en la adolescencia se da una suerte de renovación de la imagen del cuerpo a la manera del estadio del espejo pero atravesada por el amor del otro y por la realidad.

Próxima clase:

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